martes, 30 de septiembre de 2014

Autores y Narradores Posrománticos

Herman Melville


Primeros años


Herman Melville nació en Nueva York el 1 de agosto de 1819. Su familia paterna, originalmente apodada Melvill, estaba emparentada remotamente con la aristocracia inglesa, y la materna, los Gansevoort, provenía de uno de los primeros pobladores neerlandeses de la isla de Manhattan, y directamente de un afamado héroe de la Revolución estadounidense. Su madre, ejercía la prostitución y era incapaz de mantener a su familia. Su padre, no obstante, vivió más de ilusiones de grandeza que de méritos propios, y apenas pudo mantener a flote un negocio de importación de productos europeos, teniendo que acudir repetidamente a préstamos y ayudas de los familiares, y hundiéndose poco a poco hasta que en 1830 tuvo que declararse en bancarrota. Un año después, agotado psicológicamente, murió de manera repentina en circunstancias que podrían apuntar a un suicidio encubierto. Dejó viuda y ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro hombres.

Narrativa

Herman Melville.
  • Taipi Un edén caníbal (1846)
  • Omoo A Narrative of Adventures in the South Seas (1847)
  • Mardi And a Voyage Thither (1849)
  • Redburn His First Voyage (1849)
  • White-Jacket o The World in a Man-of-War (1850)
  • Moby Dick o The Whale (1851)
  • Pedro o las ambiguedades (1852)
  • Bartleby, el escribiente (1853) (cuento corto)
  • Las encantadas o Enchanted Isles (1854) (novela)
  • Benito Cereno (1855) (novela publicada por fascículos)
  • Israel Potter His Fifty Years of Exile (1855)
  • The Confidence-Man: His Masquerade (1857)
  • Billy Budd (1891), inacabada y publicada póstumamente en 1924.

Poesía

  • Battle Pieces and Aspects of the War (1866) (colección de poemas)
  • Clarel: A Poem and Pilgrimage in the Holy Land (1876) (poema épico)
  • John Marr and Other Sailors. With Some Sea Pieces (1888) (colección de poemas). Edición en español, trad. José Manuel Benítez Ariza (Zut ediciones, 2008)
  • Timoleon (1891) (colección de poemas)


Thomas Carlyle


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Thomas Carlyle
 (Ecclefechan, Escocia, 4 de diciembre de 1795 - Londres, 5 de febrero de 1881) fue un historiador, crítico social y ensayista británico.
De familia estrictamente calvinista, estudió teología en la Universidad de Edimburgo con el deseo de transformarse en pastor, pero perdió la fe en una crisis que expuso en parte en su posterior novela Sartor Resartus, y abandonó esos estudios en 1814, aunque siempre siguieron vivos en él los valores que le inculcaron. Se dedicó entonces a la enseñanza de las matemáticas durante casi cuatro años. Después viajó aEdimburgo y empezó a estudiar leyes y a escribir diversos artículos (1819-1821). Su carácter se agrió profundamente desde entonces al ser víctima de una úlcera estomacal que lo acompañaría todos los días de su vida. Además empezó a apasionarse por la lengua y la literatura alemanas, que llegó a conocer perfectamente. En particular le impresionó profundamente el idealismo alemán (Fichte); animado por sus descubrimientos empezó a divulgar la literatura alemana entre sus compatriotas traduciendo obras de Goethe, escribiendo una Vida de Schiller(1825) y publicando numerosos artículos sobre Alemania y su cultura.

Obras

  • (1829) Signs of the Times The Victorian Web
  • (1831) Sartor Resartus Proyecto Gutenberg
  • (1837) The French Revolution: A History ("La Revolución Francesa: una historia") Proyecto Gutenberg
  • (1840) Chartism Google Books
  • (1841) On Heroes and Hero Worship and the Heroic in History ("De los héroes y sobre su culto y el culto a lo heroico en la Historia") Project Gutenberg
  • (1843) Past and Present (Pasado y Presente") Project Gutenberg
  • (1845) Oliver Cromwell's letters and speeches, with elucidations ("Cartas y Discursos de Oliver Cromwell, con disquisiciones"), ed. Thomas Carlyle, 3 vol. (1845, often reprinted). 
  • Morrill, John. "Textualizing and Contextualizing Cromwell." Historical Journal 1990 
  • (1849) "Occasional Discourse on the Negro Question", Fraser's Magazine (anónimo), texto en línea
  • (1850) Latter-Day Pamphlets Proyecto Gutenberg
  • (1851) The Life Of John Sterling ("La vida de John Sterling") Proyecto Gutenberg
  • (1858) History of Friedrich II of Prussia ("Historia de Federico II de Prusia") Índice del Proyecto Gutenberg de Textos
  • (1867) Shooting Niagara: and After Texto en línea
  • (1875) The Early kings of Norway Project Gutenberg
  • (1882) Reminiscences of my Irish Journey in 1849 ("Recuerdos de un viaje irlandés en 1849")



Extraído de:  



El Darwinismo social de Herbert Spencer

El pensamiento social de finales del siglo XIX brotó con tanta fuerza de las teorías de la evolución de C. Darwin, que sus ideas principales fueron conocidas como darwinismo social. La segunda mitad del siglo XIX fue un período de entusiasmo revolucionario, tanto en las calles como en las academias, y los políticos, sociólogos, economistas, etc. Se apropiaron de C. Darwin como su principal portavoz intelectual.
Aunque, como se ha señalado, el darvinismo surgió como una doctrina científica que pretendía explicar el proceso evolutivo, ganó adeptos entre los cultivadores de las ciencias sociales. De esta manera, el término evolución comenzó a aparecer en los libros consagrados a la Antropología, la Sociología, etc. Y es que los planteamientos darvinistas proporcionaban fundamento para la justificación de las corrientes de la época. Ciertamente, la teoría de la selección natural, interpretada como la supervivencia de los más aptos – en el sentido de los más adaptados al estado social –, proporcionaba un medio para explicar – y justificar – los procesos sociales del momento.
Apoyándose en tal teoría, surgieron propuestas éticas de conducta que buscaban servir mejor a la supervivencia de los aptos. De este modo, H. Spencer, inspirándose en la idea de evolución de las formas de vida y partiendo de los datos proporcionados por las ciencias naturales, desarrolló un sistema ético que pretendía unir, en una sola visión, el mundo de los hechos y el mundo de los valores. En su obra Estática social (Social Statics, 1850) proponía una explicación biológica de la moral o, lo que es lo mismo, una biologización de la ética.

“Todos debemos admitir que nos guiamos hacia nuestro bienestar corporal por los instintos; también (debemos admitir) que es desde los instintos desde donde brotan aquellas relaciones domésticas por las cuales alcanzamos otros objetos importantes; y (debemos admitir) que ciertos apuntes (certain prompters) que llamamos sentimientos nos aseguran un beneficio indirecto, mediante la regulación de las relaciones sociales. Es entonces probable que exista una especie de mecanismo mental que está todo el tiempo trabajando, y que, puesto que la conducta correcta de cada uno de los seres es necesaria para la felicidad de todos, exista por ello en todos nosotros un impulso que nos incline hacia tal conducta, o, con otras palabras, que todos poseamos un “Sentido moral” (Moral Sense)” Spencer, Social Statics.

Partiendo de ahí y asumiendo que todo en la naturaleza – también la moral – se explicaba según el principio de supervivencia de los más aptos, la postura de H. Spencer buscaba justificar que todos los comportamientos se ordenaban a lograr la conservación de los más capaces, lo que suponía la consecuente desaparición de los ineptos o inadaptados. De este modo, afirmaba que todo mal derivaba de la no adaptación al medio.

“Retengamos en la mente esta verdades: que todo mal proviene de la no adaptación de la constitución a las circunstancias; y que, donde existe tal falta de adaptación, se está continuamente decreciendo por el cambio de constitución que debe darse – y no se da – en función de las circunstancias. Debemos estar preparados para comprender la presente posición de la raza humana” H. Spencer, Social Statics.

Por ello proponía que se mirase a la naturaleza como criterio moral, con el objetivo de que cada uno adaptase su conducta a las exigencias de la naturaleza, para, de este modo, ir a la par con el proceso evolutivo.

“En general, la cuestión depende de la cantidad de sentimientos morales que posean los hombres, o, con otras palabras, depende del grado de adaptación al estado social que los sujetos hayana alcanzado”. H. Spencer

En el Estado moderno, lo natural exigía adaptarse al estado social, servir a este estado. La no adaptación traía como consecuencia el mal. Así, consideraba principio universal que un individuo adulto percibiera beneficios en función directa de su mérito, el cual se mediría por su adaptación al entorno social. Con otras palabras, los individuos mal adaptados sufrirían las condiciones de su existencia, mientras que los mejor adaptados se beneficiarían de su superioridad. De este modo, el que no fuese lo suficientemente fuerte como para subsistir, debería sucumbir.

“El estado actual de progreso pide que toda persona incapaz de bastarse a sí misma, perezca” H. Spencer.

En definitiva, par H. Spencer, el progreso humano quedaba confiado a la supervivencia de los más aptos.


Extraído de: http://06darwinismosocial.blogspot.com/2009/04/2-herbert-spencer.html

Théophile Gautier


Poeta, novelista y crítico francés nacido en Tarbes en 1811.
Aunque quiso ser pintor, su admiración por los trabajos  de prestigiosos poetas de la época lo animaron a participar en el grupo Cénaculo, orientado  por Víctor Hugo y otros escritores que iniciaron el movimiento romántico francés.
Trabajó en periodismo viajando por Holanda, Bélgica y algunos países mediterráneos, con el fin de investigar el desarrollo de los movimientos literarios. Fruto de esta experiencia publicó "Viaje a España" en 1840 y la colección de poemas "Esmaltes y camafeos" en 1852, cuya influencia fue fundamental en los poetas parnasianos.
Brilló también como crítico literario con obras como "Historia del Romanticismo" en 1874, y  "Las bellas artes en Europa"
en 1855.
Falleció en 1872 y fue enterrado en el cementerio de Montmartre en Paris.



Poema 'El Arte'


Sí, es más bella la obra trabajada
con formas más rebeldes, como el verso,
o el ónice o el mármol o el esmalte.

¡Huyamos de postizas sujeciones!
Pero acuérdate, oh Musa, de calzar,
un estrecho coturno que te apriete.

Rehúye siempre cualquier ritmo cómodo
como un zapato demasiado grande
en el que todo pie puede meterse.

Y tú, escultor, rechaza la blandura
del barro al que el pulgar puede dar forma,
mientras la inspiración flota lejana;

es mejor que te midas con carrara
o con el paros * duro y exigente,
que custodian los más puros contornos;

o pídele quizá a Siracusa
su bronce en que resalta firmemente
el rasgo más altivo y delicioso;

con la delicadeza de tu mano
descubre dibujando en una veta
de ágata el perfil del dios Apolo.

Huye, pintor, de la acuarela y fija
el color demasiado desvaído
en el horno de los esmaltadores.

Haz que sean azules las sirenas
y retuerzan de cien modos distintos
los heráldicos monstruos sus figuras;

en el lóbulo triple de su nimbo,
la Virgen con el Niño, en cuya mano
hay la esfera con una cruz encima.

Todo pasa. Tan sólo el arte fuerte
posee la eternidad. Únicamente
el busto sobrevive a la ciudad.

Y la moneda rústica y austera
que un labriego ha encontrado bajo tierra,
recuerda que existió un emperador.

Hasta los mismos dioses al fin mueren.
Mas los versos perfectos permanecen
y duran más que imágenes de bronce.

Artista, esculpe, lima o bien cincela;
que se selle tu sueño fluctuante
en el bloque que opone resistencia.



Extraído de: http://amediavoz.com/gautier.htm

jueves, 25 de septiembre de 2014

El evolucionismo de Charles Darwin


Teoría de la Evolución de Darwin - Premisa

La teoría de la evolución de Darwin es la idea ámpliamente sostenida de que la vida está relacionada y que ha descendido de un ancestro común. Los pájaros y las bananas, los peces y las flores -- todos están relacionados. La teoría general de Darwin supone el desarrollo de la vida a partir de la no-vida y estresa un "descenso con modificación" puramente naturalista (no dirigido). Es decir, criaturas complejas evolucionaron de ancestros más simples naturalmente, con el paso del tiempo. Resumidamente, a medida que ocurren mutaciones genéticas al azar dentro del código genético de un organismo, las mutaciones beneficiales son preservadas, porque ellas ayudan a la sobrevivencia -- un proceso conocido como "selección natural." Estas mutaciones beneficiales son pasadas a la siguiente generación. Con el tiempo, las mutaciones beneficiales se acumulan y el resultado es un organismo completamente diferente (no sólo una variación del original, sino una criatura completamente diferente).


Teoría de la Evolución de Darwin - Selección Natural

Aunque la teoría de la evolución de Darwin es un arquetipo relativamente joven, la visión del mundo evolucionista en sí es tan vieja como la antigüedad. Antiguos filósofos griegos, tales como Anaximander postularon el desarrollo de la vida a partir de la no-vida y el descenso evolucionista del hombre a partir de animales. Charles Darwin simplemente trajo algo nuevo a la vieja filosofía -- un mecanismo plausible llamado "selección natural." La selección natural actúa para preservar y acumular ventajosas mutaciones genéticas menores. Suponga que un miembro de una especie desarrolló una ventaja funcional (le crecieron alas y aprendió a volar). Su cría heredaría esa ventaja y la pasaría a sus crías. Los miembros inferiores (desfavorecidos) de la misma especie morirán gradualmente, dejando sólo a los miembros superiores (favorecidos) de las especies. La selección natural es la preservación de una ventaja funcional que permite a la especie competir mejor en su hábitat. La selección natural es el equivalente naturalista a la cría doméstica. A través de los siglos, los criadores humanos han producido cambios dramáticos en poblaciones animales domésticas al seleccionar individuos para la cría. Los criadores eliminan gradualmente rasgos indeseables con el tiempo. Similarmente, la selección natural elimina gradualmente, con el tiempo, a las especies inferiores.


Teoría de la Evolución de Darwin - Despacio Pero Seguro...

La teoría de la evolución de Darwin es un lento proceso gradual. Darwin escribió: "...La selección natural sólo actúa tomando ventaja de pequeñas variaciones sucesivas; ella nunca da un salto repentino, sino que debe avanzar con pasos cortos y seguros, aunque lentos.1 De esta manera, Darwin reconoce que: "Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo, el cual no pudo haber sido formado por numerosas y pequeñas modificaciones sucesivas, mi teoría se desbarataría completamente.2 Tal órgano complejo sería conocido como un "sistema irreduciblemente complejo". Un sistema de complejidad irreducible es aquel compuesto de múltiples partes, todas las cuales son necesarias para el funcionamiento del sistema. Si tan sólo faltara una parte, el sistema entero dejaría de funcionar. Cada parte es integral.3 Por esto, tal sistema no pudo haber evolucionado lentamente, parte por parte. Una trampa común de ratones es un ejemplo no-biológico ordinario de complejidad irreducible. Está compuesta de cinco partes básicas: un gancho (para sostener la carnada), un poderoso resorte, una varilla delgada llamada "el martillo," una barra de seguridad, para mantener al martillo en su sitio, y una plataforma para armar la trampa. Si faltara cualquiera de esas partes, el mecanismo no funcionará. Cada parte es integral. La trampa de ratones es irreduciblemente compleja.4


Teoría de la Evolución de Darwin - Una Teoría en Crisis

La Teoría de la Evolución de Darwin es una teoría en crisis a la luz de los tremendos avances que hemos hecho en biología molecular, bioquímica, y genética en los pasados cincuenta años. Ahora sabemos que existen de hecho decenas de miles de sistemas irreduciblemente complejos a nivel celular. La complejidad especificada permea al mundo biológico microscópico. El biólogo molecular Michael Denton, escribió: "Aunque las más minúsculas células bacterianas son increíblemente pequeñas, pesando menos de 10-12 gramos, cada una es de hecho, una auténtica fábrica micro-miniaturizada, conteniendo miles de piezas exquisitamente diseñadas de intrincada maquinaria molecular, constituida en su totalidad por cien mil millones de átomos, mucho más complicada que ningún mecanismo construido por el hombre y absolutamente sin paralelo en el mundo inanimado."5 

- See more at: http://www.allaboutscience.org/spanish/teoria-de-la-evolucion-de-darwin.htm#sthash.oJdHH5vx.dpuf

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El utilitarismo de Bentham y de Stuart Mill

La ética utilitarista es una de las filosofías morales más importantes del siglo XIX. Antes de explicarla, observamos que pasamos de la Edad Moderna (de los siglos XV al XVIII) a la Edad Contemporánea.

 Al igual que las dos éticas anteriores se puede incluir el utilitarismo en las "éticas de la conciencia". El utilitarismo es heredero directo de la ética de Hume y de los filósofos empiristas. Ya vimos cómo Hume ya usó el término "utilidad". Los utilitaristas, como su propio nombre indica, hablan de la "utilidad" de aquello que da "placer". Todos los seres humanos buscan "placer" en sus actividades de un modo u otro. Los utilitaristas consideran que una acción será tanto más benigna moralmente cuanto más placer genere a la mayor cantidad posible de gente. Hay que tener en cuenta el contexto histórico en el que se da el utilitarismo y la pertinencia social del mismo. Europa está cambiando del antiguo régimen de poderes absolutos y sociedades jerarquizadas a regímenes más o menos democráticos en los que se defiende el liberalismo político y económico. El utilitarismo es una corriente ética muy unida a este liberalismo. Las sociedades quieren más libertad, desean romper las barreras sociales del antiguo régimen, contemplan mayor movilidad social y bienestar para toda la población. Un tema interesante, que rebasa nuestra intención aquí, es el de ver cómo este liberalismo creará nuevas barreras sociales ligadas a una economía ultracapitalista y precisará de la reacción de movimientos reivindicativos de los trabajadores, como es el caso del socialismo.

En todo caso, el utilitarismo en su raíz está inspirado por un ideal de bienestar social: a través de condiciones de vida dignas para todos los ciudadanos y del fomento de las libertades. Lo vamos a ver en sus dos representantes más señeros: Jeremy Bentham y John Stuart Mill.

 Jeremy Bentham (1748-1832) fue un afamado filósofo, jurista y político inglés. En su consideración de la utilidad del placer subrayó la importancia de la imparcialidad para considerar a todo ser humano como ser a tener en cuenta en su búsqueda de placer. Esto es algo que rompía con el tradicionalismo clasista de las sociedades antiguas. Significaba que una sociedad no ha de valorar como superior el placer de una persona por ser aristócrata, o por ser más adinerado que otra persona no aristócrata o con poco dinero. Entre sus obras destacamos "Introducción a los principios de la moral y de la legislación".

Entonces, lo bueno moralmente sería buscar aquello que diera mayor placer a la mayor cantidad de gente sin importar su extracción social. Para ello Bentham ideó una serie de reglas de cálculo de placeres. Esto a simple vista es fácil de entender y es muy conciliable con la mentalidad democrática actual. No obstante, surgieron problemas con este cálculo: primero, cómo calcular el grado de placer de cada individuo de modo cabal, siendo como es la vivencia del placer algo tan personal, tan subjetivo, y cómo "sumar" experiencias que, al ser tan personales, son dificilmente equiparables. Otro problema importante era el relacionado con la posible calidad de los tipos de placeres; aunque Bentham no se pronunció sobre ello parecía claro que aún considerando valioso por igual el placer de todas las personas, sin distingos de clases, los seres humanos culturalmente dan más valor social y/o moral a unos placeres que a otros, por tanto tal vez debería hacerse una clasificación lo más objetiva posible de calidades morales de los distintos tipos de placeres.

En la solución de este problema de las calidades de los placeres destacó el utilitarista John Stuart Mill (1806-1873), filósofo, político y economista inglés. Stuart Mill recogió la teoría de Bentham, la estudió y la complementó con aportaciones originales. Una de sus obras más importantes se titula precisamente "Utilitarismo". Hay una frase de Stuart Mill que se ha hecho famosa: "Prefiero ser un Sócrates insatisfecho antes que un cerdo satisfecho", lo que, de modo muy expresivo, viene a querer decir que no todo placer es deseable ni personal ni colectivamente. En el cálculo de placeres además de tener en cuenta a la sociedad en su totalidad hay que tener en cuenta la pertinencia moral de la calidad del placer. Claro, que para ello, como dijo Stuart Mill, los miembros de la sociedad han de estar bien informados, bien instruidos y educados, y sin imposiciones, desde la libertad como valor importante, han de poder descubrir y elegir aquellos placeres de más valor, que les realizarán más como personas tanto a nivel individual, buscándolos individualmente, como a nivel colectivo, fomentándolos solidariamente.

En el siglo actual el utilitarismo está muy presente, a través de corrientes éticas y filosóficas estrechamente relacionadas, como son el neoutilitarismo, o el pragmatismo (cuyo origen filosófico está en el siglo XIX, particularmente en Estados Unidos).


martes, 16 de septiembre de 2014

El positivismo de Auguste Comte

Isidoro Augusto María Francisco Javier Comte nació en Montpellier en 1798. En 1814 ingresa en la elitista Escuela Politécnica, de la que será expulsado en 1816, acusado de republicanismo e indisciplina. En esta época comienza a estudiar a los pensadores del siglo XVIII y conoce aSaint-Simon, para el que trabaja como secretario desde 1818, hecho que le permitió publicar artículos en diversas revistas: La Politique,L’IndustrieL’Organisateur. 
La colaboración entre estos dos autores se irá deteriorando hasta su definitiva ruptura en 1822, fecha que inicia las dos etapas fundamentales del pensamiento de A. Comte:

La primera (1826-1845) , de un marcado carácter positivista, queda sintetizada en sus dos grandes obras: Curso de filosofía positiva (1830-1842) y el Discurso sobre el espíritu positivo (1844), escrito que apareció como introducción preliminar al Tratado filosófico de astronomía popular.

La segunda etapa del pensamiento de Comte viene marcada por un hecho personal que le afectó hondamente: la muerte en 1846 de Clotilde de Vaux, a quien conoció en 1845 y de la que estaba profundamente enamorado. A partir de entonces el pensamiento de Comte se tiñe de un carácter romántico y místico que derivará hacia posturas cada vez más conservadoras, convirtiendo el positivismo en una religión de la que él se autoproclama Sumo Sacerdote.

De esta época datan sus obras Sistema de política positiva (1851-1854), Catecismo positivista (1852) y el primer volumen de Síntesis subjetiva (1856), obra que quedó incompleta debido a su muerte, acaecida el 5 de septiembre de 1857.

El pensamiento de A. Comte.

La filosofía de Comte entronca con la revuelta moderna contra los antiguos que inició Francis Bacon y extendió L’enciclopédie francesa y que consistió, a grandes rasgos, en la asunción de la razón y la ciencia como únicas guías de la humanidad capaces de instaurar el orden social sin apelar a oscurantismos teológicos o metafísicos.

La evidente intención de reforma social de su filosofía se adhiere, sin embargo, a una postura conservadora y contrarrevolucionaria en claro enfrentamiento con las propuestas ilustradas deVoltaire y Rousseau.

Tomando como trasfondo la Revolución Francesa, Comte acusa a estos dos autores de generar utopías metafísicas irresponsables e incapaces de otorgar un orden social y moral a la humanidad.

Los problemas sociales y morales han de ser analizados desde una perspectiva científica positiva que se fundamente en la observación empírica de los fenómenos y que permita descubrir y explicar el comportamiento de las cosas en términos de leyes universales susceptibles de ser utilizadas en provecho de la humanidad.

Comte afirma que únicamente la ciencia positiva o positivismo podrá hallar las leyes que gobiernan no sólo la naturaleza, sino nuestra propia historia social, entendida como la sucesión y el progreso de determinados momentos históricos llamados estados sociales.

La ley de los tres estados y la idea de progreso

La humanidad en su conjunto y el individuo como parte constitutiva, está determinado a pasar por tres estados sociales diferentes que se corresponden con distintos grados de desarrollo intelectual: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto y el estado científico o positivo.

Este tránsito de un estado a otro constituye una ley del progreso de la sociedad, necesaria y universal porque emana de la naturaleza propia del espíritu humano. Según dicha ley, en elestado teológico el hombre busca las causas últimas y explicativas de la naturaleza en fuerzas sobrenaturales o divinas, primero a través del fetichismo y, más tarde, del politeísmo y el monoteísmo. A este tipo de conocimientos le corresponde una sociedad de tipo militar sustentada en las ideas de autoridad y jerarquía.

En el estado metafísico se cuestiona la racionalidad teológica y lo sobrenatural es reemplazado por entidades abstractas radicadas en las cosas mismas (formas, esencias, etc.) que explican su por qué y determinan su naturaleza. La sociedad de los legistas es propia este estado que es considerado por Comte como una época de tránsito entre la infancia del espíritu y su madurez, correspondiente ya al estado positivo. En este estado el hombre no busca saber qué son las cosas, sino que mediante la experiencia y la observación trata de explicar cómo se comportan, describiéndolas fenoménicamente e intentando deducir sus leyes generales, útiles para prever, controlar y dominar la naturaleza (y la sociedad) en provecho de la humanidad. A este estado de conocimientos le corresponde la sociedad industrial, capitaneada por científicos y sabios expertos que asegurarán el orden social.

Características de la filosofía positiva

La filosofía positiva como tipo de conocimiento propio del último estado de la sociedad, se define por oposición a la filosofía negativa y crítica de Rousseau y Voltaire a la que Comte atribuye los males de la anarquía y la inseguridad social que caracterizan al período post-revolucionario.

El término positivo hace referencia a lo real, es decir, lo fenoménico dado al sujeto. Lo real se opone a todo tipo de esencialismo. desechando la búsqueda de propiedades ocultas características de los primeros estados.

Lo positivo tiene como características el ser útil, cierto, preciso, constructivo y relativo (no relativista) en el sentido de no aceptar ningún absoluto.

Clasificación de las ciencias

Si la aparición del estado positivo se correlaciona con la mayoría de edad social e intelectual de la humanidad, esto se debe a la desaparición del espíritu metafísico como una evolución natural hacia el estado idóneo de la razón que traerá consigo el orden y la reorganización social. Se trata de una total "regeneración" que viene determinada por el progresivo desarrollo de las ciencias que, según Comte, han seguido cursos y ritmos distintos, siendo la más retrasada la física social.

La filosofía positiva hace un intento de clasificación de las ciencias, concebidas unitariamente como ramas de un tronco común que, evolutivamente, forman un continuo en el que el desarrollo de cada una establece las bases de la ciencia siguiente.

Comte clasifica las ciencias en cinco fundamentales: astronomía, física, química, fisiología y física social o sociología. Rechaza como ciencia a la psicología y a la economía y concibe a las matemáticas más como un método e instrumento previo que como ciencia teórica.

La finalidad de las ciencias es el control y el dominio de la naturaleza y la sociedad. La búsqueda de relaciones estables entre los fenómenos deriva en la construcción de leyes que permiten predecir el futuro: paso previo a todo control.

Derivada de la fisiología, la sociología, como culminación del espíritu positivo, se dedicará al estudio de los fenómenos sociales y de sus leyes como camino para explicar la evolución de la humanidad y favorecer un progreso controlado de la sociedad que excluya todo posible cambio o revolución incontrolada.

Es en este punto donde aflora con toda su fuerza la intención conservadora y reaccionaria de la filosofía de Comte. Su apoyo a la dictadura de Napoleón III, así como sus ideas de control de la opinión pública y de defensa a la propiedad privada y de concentración del capital le han convertido en un adversario de la democracia y en un partidario de los regímenes autoritarios. La dictadura del mexicano Porfirio Díaz utilizó el positivismo como justificación teórica de su política. Estos hechos han producido que la paternidad de Comte respecto a la sociología y el positivismo haya sido reconocida a regañadientes.